Vivimos es una sociedad multiconectada en la que la información juega un papel protagonista a través de ingentes cantidades de cifras y datos -“Big Data”. El bombardeo informativo constante de nuestra memoria con información en diversos soportes, veinticuatro horas al día y en ocasiones en tiempo real, la inmediatez de la noticia, su cercanía física a través de la información gráfica y multimedia, nos aleja cada vez más del rol de espectador para ocupar un papel co-protagonista. Nuestro inconsciente colectivo es cada vez más homogéneo y está progresivamente más saturado, lo que nos lleva a retener de manera selectiva y por poco tiempo algunos acontecimientos que afectan a nuestra sensibilidad. La memoria adquiere un carácter temporal, una memoria RAM (memoria de acceso aleatorio) como la de los ordenadores, destinada a cambiar nuestros recuerdos a medida que nos llegan nuevas impresiones, sustituyéndose unas a otras. Un proceso de impresión-proceso-memoria-sustitución que nunca cesa y se mantiene en un bucle infinito.

Antes de la crisis económica en la que nos encontramos España vivía el problema del terrorismo como una de las mayores preocupaciones para los ciudadanos. El periodo del fin de ETA y su relegación a un segundo plano por la actualidad de la economía son el contexto donde surge este proyecto. ¿Cuánto duran nuestros recuerdos? ¿qué hechos son capaces de afectarnos para permanecer en nuestra memoria? ¿hasta qué punto somos dueños de los conflictos sociales que realmente nos preocupan o solo víctimas de la segregación informativa de los medios de comunicación y sus propios intereses? Estas son algunas cuestiones que nos plantea el proyecto RANDOM MEMORY, a través de una reconstrucción gráfica de los lugares exactos en los que ocurrieron ciertos atentados de la banda terrorista ETA y la reactivación de la memoria que nos pueda quedar de ellos.

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